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MISTRAS |
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MISTRA
En la ladera del Taigeo, no lejos de Esparta, se levantan las
silenciosas ruinas de Mistra, una ciudad fantasmal con las calles
invadidas de maleza, cujas iglesias, palacios, casas señorales
y castillos evocan con sobrecogedora intensidad el último
destello del helenismo bizantino. El nombre primitivo de este lugar
era Mizitrás, por el nombre del propietario, quizá un
fabricante de quesos con ese nombre. La colina, a causa de su estratégico
emplazamiento atrajo la atención de Guillermo II de
Villehardouin, señor franco que, en 1249, construyó
allí un castillo que no duró mucho en manos de los
francos: Después de la batalla de Pelagonia (1259) y de la
derrota de Guillermo II, volvió a manos de los griegos a la
vez que las fortalezas de Monemvasiá y del Gran Mani, a
cambio de la libertad de Guillermo.
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Los palacios fueron construídos en la vasta explanada de la
vertiente norte. En la muralla se abren dos puertas fortificadas: al
este la Puerta de Monemvasiá, al oeste, la Puerta de Anapli.
A finales del siglo XIII y a principios del XIV se construyeron
extramuros diferentes monasterios e iglesias, el monasterio de
Brontojón al norte, con las iglesias de los Santos Teodoros y
de la Odiguitria; hacia el este, la catedral (Ayios Dimitrios) y al
sureste, el monasterio de la Períbleptos y de la
Evanguelistria.
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Entre
las más notables cabe citar la de Santa Sofía,
construída cerca del palacio de Manuel Cantacuzeno; el
monasterio de Brontojíon, con las iglesias de los
Santos Teodoros y de la Odiguitria;
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la iglesia de Peribleptos es una de las más
importantes de Mistra por la riqueza de sus pinturas; la de la
Evanguelistria es una de las más originales por su decoración
escultórica; el monasterio de la Pantánasa possee
frescos típicos de la época de los Paleólogos;
Ayios Dimitrios, la catedral de Mistra, cuya arquitectura, frescos,
mosaicos y esculturas hacen de ella un monumento de valor
inestimable para la historia del arte bizantino. En el Museo,
instalado en la catedral, se conservan fragmentos procedentes de
frescos, esculturas, capiteles, iconos postbizantinos, cerámica,
joyas, orfebrería, monedas e inscripcione s.
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